Conservo una fotografía de todas mis víctimas.

La primera fue Emilia Estrada. Era la chica más dulce. Había llegado del sur de California para probar su suerte en el teatro. La conocí en la estación del subterráneo. Su cabello rubio era precioso, muy bien cuidado. Sus ojos azules eran lindos, y su sonrisa podría alegrarte el día al instante. Desafortunadamente, todo sobre ella se tornó repugnante. Cuando la policía la encontró, le faltaban la mayoría de los dientes, su cabello estaba hecho jirones y sus ojos se habían salido de sus cuencas. Cada vez que veo su fotografía, me saca una sonrisa.

La siguiente víctima fue Roger Parga. Era un agente de bolsa importante. Había puesto todo su dinero en acciones porque creía que era la mejor forma de incrementar tu fortuna. Un día, hubo una caída drástica en el valor de sus acciones y perdió todo su dinero en la depresión de 2008. Lucía devastado cuando lo vi, como si estuviera listo para morir. La policía lo encontró en el mismo estado que la primera víctima, solo que aún llevaba su maletín. Adentro estaban todos los papeles que necesitaba, y lo más angustiante era que llevaba una fotografía de su familia. Quizá solo quería despedirse una última vez.

La tercera víctima fue Victoria Sierra. Era una madre de tres hijos. Definitivamente estaba en buena forma para su edad. Siempre se quejaba de que sus hijos ya no tenían tiempo para ella, y que su esposo no le prestaba atención. La encontraron con sus entrañas por fuera, su cráneo aplastado y su cuerpo convirtiéndose en gelatina. Tengo una fotografía de ella con su familia, la familia que no le dio la suficiente atención.

La cuarta y más reciente víctima fue Tadeo Labrado. Era un aspirante a youtuber que se ponía en situaciones peligrosas para ganar visualizaciones. Su última idea fue la peor que pudo haber tenido, y su cadáver también fue el peor de todos; ni siquiera pudieron reconocer quién era, tuvieron que guiarse por los registros dentales. Su cámara fue confiscada junto con la grabación. Una grabación de mí gritándole que se quitara de las vías antes de que lo arrollara con el vagón del metro.

Después de cada muerte, todos me dicen que no es mi culpa, pero no puedo evitar recordarlos en sus últimos momentos. Me comienzo a sentir mejor cuando veo las fotografías, las cuales llevo conmigo en los vagones que conduzco durante la noche. Emilia se había metido en la prostitución y consumía drogas duras. Roger se había afiliado con prestamistas despiadados y cavó un agujero demasiado grande como para salir de él. Victoria lo había perdido todo: sus hijos se fueron del país, su esposo se divorció de ella y la cereza encima fue que le habían diagnosticado cáncer de piel, y solo le quedaban algunos meses de vida. El caso de Tadeo pareció ser un truco que terminó mal, pero en realidad era una víctima de violencia familiar y sus videos eran su único escape.

Para todas las personas que combaten depresión o están atravesando una etapa difícil en sus vidas, quiero que sepan que siempre habrá alguien que los recordará con cariño, incluso si solo es la persona que te vio en tus últimos momentos.


  • Es reconfortante ver el rostro de alguien más antes de suicidarte.

  • Eres malo en verdad, lograste que saliera una lagrima

  • Hermosa creepy, me imagine a todo un criminal por guardar las fotografías de las personas y termino siendo esto, me siento con ganas de gritar ¡y mi creepy lleno de sangre, traumas y asesinos!, pero esta muy tierna la manera en la que nos cuentan los sentimientos del conductor. Es hora de llorar.

  • Quien le puso cebolla a mi creepypasta? 😭 pobre del conductor :'(

  • El señor amable debió dejar su ruta, haber si lo ubico y me hace el favor :’V