Creo que mi hijo es una aberración.

No, no lo digo en el sentido de que es insoportable (aunque lo es). Me refiero a que mi hijo es una aberración literal y, antes de que pregunten, estoy bastante seguro de que mi esposa no se estaba cogiendo a Cthulhu ni a ningún otro terror lovecraftiano.

Mis sospechas de la naturaleza apocalíptica de mi hijo comenzaron cuando apenas tenía cinco años. En ese entonces había una invasión de ratas en la casa, y sin importar cuánto lo intentáramos, esos bichitos obstinados no se querían morir. Expresé mi molestia tantas veces que supongo que mi hijo decidió tomar las riendas del asunto. Lo descubrí encorvado en el jardín sorbiendo algo ruidosamente. Nunca he vuelto a disfrutar el espagueti después de lo que vi. Cuando lo llamé, giró su cabeza hacia mí, y por una fracción de segundo pude haber jurado que su rostro estaba abierto completamente, exponiendo una maraña de músculo y tendón. Parpadeé asombrado y su rostro recuperó su estado inocente y angelical, con la excepción de la cola de rata que colgaba de sus labios, la cual succionó prontamente. Nunca le conté a mi esposa la razón verdadera de por qué las ratas desaparecieron tan de repente.

La siguiente manifestación ocurrió durante sus años de escuela primaria. Mi hijo siempre había sido un niño callado. Yo pensaba que simplemente era reservado, pero resultó ser que el mocoso malcriado de algún imbécil le estaba haciendo bullying a mi hijo. Supongo que este chico creyó que mi hijo sería un blanco fácil, y no me quiero regodear a costa de un niño de escuela primaria, pero ese cabrón creyó mal. Cuando el mocoso decidió que mi hijo podría vivir sin su dinero para el almuerzo, mi hijo decidió que el mocoso podría vivir sin sus rasgos faciales.

La plática que tuve con el director no la voy a olvidar en el futuro cercano. Al menos nunca volvieron a hostigar a mi hijo.

Después de este incidente, hubo otro paréntesis con las rarezas, hasta ahora.

Ahora, mi varoncito se encuentra por la mitad de su educación secundaria y está entrado a la pubertad. Ha sido… desconcertante, por decir poco. Ha estado muy hambriento últimamente, devorando todo lo que encuentra en la alacena. He descubierto un par de cadáveres en el sótano, y que yo sepa la semana pasada no teníamos sótano. Traté de enseñarle los peligros de hablar con desconocidos, pero he visto a tantas personas en túnicas rojas entrando y saliendo de la casa que me ahorré los sermones. No he estado durmiendo bien porque me mantienen despierto con sus cánticos incesantes. Y para rematarlo todo, mi hijo está mudando de piel y no paro de encontrar tiras de epidermis gelatinosa por la casa.

Supongo que a lo que quiero llegar es, ¿me recomiendan Vanish o Ariel? Es muy difícil sacar las manchas de pellejo sobrenatural de la ropa de mi hijo.


  • Alguien debería de enseñarle modales a ese engendro del demonio, una cosa es matar gente sin razón aparente, pero otra es dejar que tus padres recojan tu ropa con pedazos de tu piel, eso es realmente antihigienico

  • jajaja no, en definitiva esto no es obra de Lovecraft xD

  • Una madre comprensiva con los cambios físicos y mentales de cualquier adolescente.

  • Como dicen todos ya es un adolescente y él solo puede lavar su ropa; por padres consentidores como él, los demonios suelen ser tan flojos últimamente. Yo uso Ariel® pero nunca es pellejos o ropa con piel demoníaca.