El 71% de la superficie de la Tierra es agua.

Eso, científicamente hablando, es una barbaridad.

Pero tiendes a olvidarlo cuando no has vacacionado en un largo tiempo y, como yo, puedes pasar hasta diez horas conduciendo por el país para tu trabajo.

Desearía que eso hubiera sido lo único que olvidé cuando creé la máquina.

pensé sobre esto casi toda mi vida, dedicándole veinte años desde que salí de la universidad para enfocarme en su desarrollo y construcción.

pensé sobre las leyes morales y éticas entorno a tal invención, de ahí que lo haya mantenido en secreto.

pensé en probarlo primero con materia no orgánica, luego moviéndome a frutas, insectos y animales como si estuviera descendiendo por una cadena alimenticia de análisis teletransportacional.

La «máquina de teletransportación» fue el apodo prestigioso que le otorgué perezosamente mientras me dignaba a nombrarla.

Lo importante era que funcionaba. Y sigue funcionando.

Cincuenta teletransportaciones exitosas desde mi laboratorio a un lugar que había escogido afuera de mi casa.

No había ninguna cápsula receptora, solo un ZAP de una ubicación a otra. Un viaje unilateral, y luego, si eso funciona, te aseguras de que exista una segunda máquina para regresarte, como cualquier sistema de teletransportación decente.

Al final renuncié a los formalismos y me entregué a mi emoción y tensión científica y humana.

Haría un viaje corto desde mi sótano al patio de la casa.

Naturalmente, algo salió mal, porque esto iba en contra de las leyes biológicas establecidas hasta ahora por el universo.

Siete billones de billones de átomos fragmentándose como vidrio y flotando en un contenedor, todos gritando y luchando por ser reensamblados. Puesto en términos prácticos, un adulto mayor es mucho más grande que un gato.

Hubo algo que no hice bien y la máquina no pudo lidiar con ello. Tenía que lanzarme en alguna parte, en cualquier parte, y… bueno, como dije, el 71% de la superficie de la Tierra es agua.

Esas son probabilidades altas.

Así que aquí estoy, rodeado por un lienzo de azul oscuro que trata de arrastrarme hacia abajo, pataleando patéticamente con un terror aletargado, y con mi pecho adolorido por la percusión burlista del mar.

El cielo brillante también se ríe de mí, realzando la ausencia completa de suelo. No puedo aferrarme a nada más que líquido mientras escupo bocanadas de sal y pánico.

Pienso una última cosa antes de que el puñetazo constreñido de una ola me tumba hacia el abismo.

Al fin pude vacacionar.

  • Como dicen siempre necesitas vacaciones de tus vacaciones ja ja ja

  • Vaya forma de vacacionar

  • Creo que debería sentirme mal por reirme de el final 😂😂😂

  • Al menos tuvo una ultimas vacaciones 🙂