Estaba muerto, por lo menos eso era evidente. La chica miró el cuerpo inmóvil recostado en la carretera y el capó dentado de su BMW, entrando en pánico. Se había escabullido de problemas antes, pero nada de esta escala; no era algo que simplemente pudiera hacer desaparecer.

Contempló la figura rota frente a ella. Lucía como un vagabundo: vestimenta harapienta, facciones decrépitas. Mierda, se veía demacrado incluso para ser un cadáver. Notó un canal de desagüe a un costado de la carretera… Y, pues, había una buena probabilidad de que nadie extrañaría a esa persona.

No le costó empujar el cuerpo escuálido en el interior. Pero su alivio mal ganado fue interrumpido cuando una mano se cerró sobre su garganta. Una voz ronca le susurró al oído: «Quiero que sepas que solo me como a los que intentan marcharse. Te habría dejado vivir si hubieras tratado de ayudarlo». Le torció el cuello, casi gentilmente, para poder verla a los ojos. «Ambos somos monstruos, cariño. Solo que yo soy más honesto al respecto».

  • Ahora quién será el valiente que diga que no se aprende de los creepypastas :vv

  • me encanto la historia, un buen final con dos monstruos en ella

  • me encanto la historia, muy entretenida. Al final solo son dos monstruos que se encuentran en el camino

  • Es feo darme cuenta que si yo hubiera sido la muchacha estaría muerta también.
    En fin. Que buena historia.

  • moraleja: si te quieres deshacer de un cuerpo no lo hagas en un desagüe :v

  • Como muchos dicen, los monstruos y criminales son los más sinceros del mundo