Como todos los niños que nacen en la realeza, nuestra hija fue visitada por tres hadas en su primer cumpleaños. Le celebramos una pequeña fiesta e invitamos familiares cercanos y algunos vecinos. Las hadas volaron por las ventanas abiertas hacia la cuna de nuestra hija, y todos esperamos a que le concedieran sus dones.

La primera hada meneó su varita y dijo: «¡Un Don de la Belleza!».

La segunda hada sacudió su varita y proclamó: «¡Un Don de la Creatividad!».

La varita de la tercera hada hizo un arco por el aire mientras ella declaraba: «¡Un Don de la Honestidad!».

Las primeras dos hadas vieron a su hermana con nerviosismo, obviamente desagradas por su regalo, y nosotros creímos entender por qué. Una incapacidad de mentir podría afectar severamente las habilidades sociales de nuestra hija, pero era inaudito pedirle a un hada que revertiera su don. Así que sonreímos y nos resignamos a una crianza potencialmente difícil.

La Belleza de nuestra niña se hizo evidente de inmediato, y su Creatividad se mostró apenas aprendió a pintar con los dedos y a tocar melodías en su xilófono de juguete. Su Honestidad se desarrolló mucho después, conforme aprendía a hablar.

Ahora tiene cinco años y la naturaleza verdadera de su honestidad se ha manifestado plenamente.

Hoy, mientras mi hija y yo caminábamos por el mercado, ella señaló un estante de salchichas recién hechas, cafés y un tanto grumosas. «¡Están vendiendo popó!», gritó, riendo. Yo tensé mi agarre en su mano y la empujé conmigo rápidamente; el puesto del carnicero comenzó a emitir un hedor fétido y las salchichas se derritieron desde los estantes formando un charco húmedo en el suelo.

No la debí haber traído, pero no había podido encontrar un ama de llaves que estuviera dispuesta a cuidarla luego de que le dijo a la última que era fea y que nadie nunca se casaría con ella.

Un mercader —un forastero, que no sabía quiénes éramos— le preguntó: «¿Dónde está tu papá?».

Mi hija respondió: «Mi papi está muerto».

«¡No!», grité, cayendo de rodillas y agarrándola de los hombros. «Solo estás confundida, cariño. Está en el hospital, se va a poner bien».

Pero sabía que era muy tarde. Hacer que se retractara, hacerla decir «papi no está muerto» sería aún peor. Lo descubrimos después de que su gato fue arrollado por un vagón el año pasado, y ella no fue capaz de aceptarlo.

Llevé a mi hija a casa con lágrimas surcando mi rostro, pero no dije nada.

Sé que mi hija es un monstruo. No le perdono la vida por algún instinto maternal delirante. Ya no. Pero fui ingenua en el pasado, cuando aún podía acabar con esto.

El año pasado, durante el funeral de su gato (que realizamos para convencerla con que estaba muerto, y para detener los arañazos en nuestra puerta cada noche), ella me susurró al oído: «Yo nunca voy a morir».

Mi hija tiene el Don de la Honestidad. Todo lo que dice es la verdad.


  • Creo que la honestidad más que un simple hecho, es una realidad. Bien dice el tío Ben «un gran poder conlleva una gran responsabilidad».

  • cunado lleegue a crecer con unas palabras acabara con sus enemigos.

  • Ahhh no será pariente de Maléfica? Pero en lugar del don de la honestidad, no sería el de cumplir lo que dice?

  • Excelente historia!!!Yo hubiera buscado a la maldita hada para rociarle un tarro entero de insecticida,por desgraciada

  • -no puedes destruir el mundo sin decir una sola mentira niña, eso es imposible
    -sosten mi cafe y mira como lo hago
    >:v

  • dejaste un vacio en mi estomago, creo que no comere salchichas

  • Si sabes que vas a sacar a pasear a tu «creativa y honesta» hija, ponle un bozal.
    💁🏻🤦🏻 Se complica la vida porque quiere esa mujer 🙄

  • Me recordó al creepypasta del pozo de los deseos. Adoro los finales felices <3

  • Yo me imaginaría que un don de la honestidad seria mantenerse dentro de lo que es correcto, no que todo lo que dices es, por arte de magia, verdadero. Y que niña tan cabrona sabiendo que tiene ese poder DX