El mercado de los duendes había vuelto al pueblo. Para algunos, era lo más memorable de su año: comidas exóticas, presentaciones aberrantes y amuletos poderosos, todo puesto a la disposición de las personas ordinarias por solo una noche. Los duendes eran personitas de pelaje verde y sonrisas amplias. Capitalistas dedicados, comerciantes astutos. Recorrían el mundo —y algunos afirman que también otros mundos— en búsqueda de atracciones y delicias para vendérselas a los pueblerinos en sus viajes interminables.

Algunos los consideraban un terror pecaminoso que debía ser evitado.

Fui al mercado. Ternera al queso, caramelos verduscos y pegajosos, pedazos de fruta seca del tamaño de un infante, todo a precios despiadadamente bajos. Compré una dotación de jamón en palitos glaceado con azúcar, y eran tan maravillosos como recordaba los del año pasado. Pero este año decidí revisar la sección interna, en donde se hacían las ofertas más serias.

Una carpa masiva anunciaba por todo lo alto a la quimera en su interior.

Adivinos con cicatrices de cortes en sus rostros; las cicatrices demostraban que siempre decían la verdad.

Entré a una obra que nunca había visto antes, Romey y Julia: dos enamorados en familias rivales tratando de instaurar la paz entre sus parientes, solo para convertirse en víctimas de la disputa. Las escenas sexuales eran increíblemente detalladas, y los prisioneros que actuaban los papeles menores gritaron cuando las espadas los atravesaron.

Los duendes comerciantes encargados de sus quioscos me vieron venir a un kilómetro de distancia. Me ofrecieron encantamientos para decir mentiras sin inmutarte, bisutería mágica que podría provocar incendios sin pólvora, kits mágicos con trucos que podías realizar sin práctica alguna. Lo rechacé, pero pregunté:

—¿Qué tienes de maleficios?

—¿Maleficios? ¡Maleficios! ¡Pues claro! ¡Tengo maleficios! ¿Quién te hirió, mi niño?

Se lo expliqué. Ahora me doy cuenta de que usaban encantamientos para hacer que los forasteros hablaran más de la cuenta. Le conté al duende sobre las tendencias abusadoras y brutales de mi hermano mayor, y la herencia que planeaba vender una vez que mamá y papá murieran, dejando a nuestra familia sin un centavo mientras él pasaba por la vida bebiendo, apostando y acostándose con prostitutas. Pedí cualquier cosa que pudiera detenerlo, o al menos algo que lo hiciera miserable.

Me vendió tres encantamientos para destruirlo. Un anillo mágico que trae mala suerte en el póquer; un aceite para el cabello que infecta al usuario con enfermedades venéreas cada vez que tiene sexo; y una botella de vino fino que nunca se agota.

El anillo lo usé abiertamente, provocando que mi hermano me lo robara luego de darme una paliza. Se endeudó en cuestión de días.

El aceite lo escabullí en su gel para el cabello, y dentro de una semana necesitaba la ayuda de un especialista.

La botella se la obsequié cuando estaba en su punto más bajo, consternado porque se le hubiera negado la herencia. Tardó quince años en morir, y lo enterré en una fosa común como regalo de cumpleaños.


  • Wow k malvada..
    Kiero ser como ella . Hacer sufrir a alguien por quince años y no sentir remordimientos.. yo a los 15 minutos me arrepiento

  • Y la botella no era mejor quedarsela? Para beber mientras observaba la desdicha de su hermano.

  • Que buen hermano!
    Que buen regalo de cumpleaños!

  • Me encanto, es parecido a ese creepy del mercado de carne donde pierdes partes por un todo.

  • Ojalá ese mercado viniera por estos rumbos jaja

  • ¿Dónde estarán nuevamente esos duendes? Me interesa

  • Wow cómo que si quería un maleficio. Y eso que eran hermanos

  • Lo que me gusta de la historia es que lo hace largo, él no quería matar a su hermano, quería que su hermano pagara por todo lo que había hecho y que planeaba hacer.

  • Wow! Ver durante 15 años la decadencia de alguien… Y no dudo que el protagonista haya disfrutado cada minuto ☺️

  • Si no toma tiempo, no es maleficio(?), aunque pudo ser más rápido.

    Y hubiera comprafo el kit de hacer trucos de magia(?).

  • Suena interesante, me gustaría saber dónde encontrarlo 👍