Soy un Salvador.

No, no soy una deidad ni nada por el estilo. En mi línea de tiempo, es un tipo de trabajo. Y mi tarea es simple: corregir la muerte prematura de personas que pudieron ser invaluables para la humanidad.

Pero no es tan heroico como suena. No hay superpoderes de por medio, solo una tecnología de manipulación temporal bastante genial. Lo que tengo que hacer es ir a la oficina cada día, en donde recibo una serie de nombres y eventos.

La mayor parte del tiempo, es algo mundano. Por ejemplo, esta mañana recibí a un sujeto llamado Boris. Mis instrucciones consistían en llegar a cierta cafetería en cierta fecha de hace veinte años, en donde debía preguntarle la hora exactamente a las 7:13 a.m.

Todo salió espléndidamente. Boris me dio la hora y se fue de la cafetería cuatro segundos más tarde. Y, si hubiera salido cuatro segundos antes, habría cruzado la puerta al mismo tiempo que un conductor decidió saltarse el semáforo rojo. No habría visto el auto antes de que lo arrollara.

Nunca he fallado en mi trabajo. Nadie se me ha escabullido accidentalmente.

Por eso mi historia es tan creíble. Hoy, le lloré a mis supervisores por la persona que no pude salvar. La combinación de lágrimas de cocodrilo y mi historial impecable fue suficiente para evitar cualquier acción disciplinaria. Pero se los aseguro, todo lo que hice hoy —o lo que no hice— fue completamente a propósito.

Esta tarde, me entregaron mis instrucciones. «Derrámale tu refresco a las 8:26 p.m.». El nombre que me dieron fue Danny Williams.

Mi destinación era un bar sórdido, hace doce años. A las 8:24, vi mi reloj. A las 8:25, hice contacto visual con mi objetivo, un hombre desaliñado de mediana edad. A las 8:26, se levantó para salir. No hice nada.

Danny salió del bar y, momentos después, un asaltante oportunista le disparó cuando no le quiso dar su dinero.

Me quedé en el bar unos minutos más hasta que forcé las lágrimas, y regresé a mi tiempo.

Mis supervisores no dudan que fuera un accidente. Después de todo, he hecho un trabajo excelente enterrando mi pasado y mi identidad verdadera.

La muerte de mi padre es algo que no cambiaría por nada.

Algunas personas no se merecen una segunda oportunidad, sin importar cuáles puedan ser sus contribuciones en el futuro.


  • Me pregunto si el asaltante sería el? Mmmmm