Supe que ella era la indicada.

Piel morena impecable, ojos marrones profundos, mechones rojizos entretejidos en su cabello y labios color borgoña. Era una participante prominente del colectivo LGBT de la universidad. Fue ahí donde la conocí.

Comencé a llegar a diario puliendo mi rostro con maquillaje, y ella siempre estaba feliz de verme.

Yo le di el primer beso. Ella no estaba sorprendida, solo sonrió con esos labios oscuros. Me correspondió.

Su nombre era Rebeca, y fue mi salvadora.

Los meses pasaban y nos acercábamos con cada día. Estábamos juntas en todo momento libre; ébano y marfil.

Nuestra primera vez en la cama fue mi primera vez con una chica. Ella fue paciente y delicada; sus manos oscuras acariciaban mi piel pálida. Nunca había experimentado nada igual.

Me amaba, podía sentirlo.

A medida que las semanas pasaban, decidí que era hora de presentársela a mi padre. Le expliqué a Beca que él no se encontraba bien de salud, que había estado en el hospital por un tiempo. Pero que realmente se lo agradecería si iba conmigo a visitarlo.

Aceptó, por supuesto.

Mi padre estaba durmiendo cuando llegamos. Parecía que tenía una infinidad de tubos y cables saliendo de su cuerpo. Beca me apretó la mano reconfortantemente, intuyendo mi dolor.

Mi padre se empezó a mover, y lo llamé por lo bajo para que se percatara de que tenía compañía. Cruzó miradas conmigo y con Beca, y luego posó sus ojos en nuestras manos entrelazadas. No hubo ninguna sonrisa.

¿Qué mierda es esto? —fue lo único que supo decir.

Beca se sorprendió. No le había contado que mi padre era un cabrón racista y homofóbico. A mi madre y a mí nos hizo pasar un infierno. Siempre quejándose, siempre gritando, siempre ansioso por levantar los puños. Era su culpa que mi madre estuviera muerta. Simplemente no pudo soportarlo más, y se rindió. Me dejó sola con él.

Le di un beso a Beca, un beso húmedo y apasionado, asegurándome de que nuestras lenguas se encontraran. Ella me empujó, pero había sido suficiente. La máquina a un lado de mi padre empezó a soltar pitidos agudos. Observé sus ojos confundidos y atemorizados. Se apretó el pecho y empezó a convulsionar.

Alterada, Beca me decía que teníamos que pedir ayuda. La ignoré, y en vez de ello, me acerqué a mi padre. Él me siguió con la mirada, lleno de asco y terror. Incluso mientras luchaba por cada aliento, estaba entregado a sus principios anticuados.

Me incliné sobre él y simplemente le susurré: estamos cogiendo.

Nunca volví a ver a Beca después de eso. No que importe. Hizo su parte, me permitió deshacerme de mi padre repugnante y le estaré agradecida por siempre. Ni siquiera soy gay.

Solo supe que ella era la indicada.


  • El muy maldito se lo merecia, si, pero creo que la chica fue muy cruel con la otra, facilmente podia llevarla y besarla nada mas, no cogersela completo xD loca

  • tipico darle falsas esperanzas a alguien y luego romper su corazon

  • Yo me prestaría para tal venganza jaja.. Me encantó♡

  • Oye! Que utilización tan genial. Quiero que me utilicen para eso :c

  • pobre Beca, quedó severamente afectada y con el corazón roto. Tal vez se haya vuelto hetero :v okno jajaja