Durante toda mi educación escolar, fui la típica chica solitaria. Nadie hacía ningún esfuerzo por hablar conmigo a menos que yo iniciara la conversación. Aún recuerdo la primera vez que me dijeron gorda, fue en segundo grado.

Pasé cada momento de mi vida deseando ser alguien más, hasta que tuve la oportunidad de serlo. Una tarde, después de mis clases de la universidad, fui a comprar goma de mascar y un boleto de lotería. Recuerdo haber pensado que quería ganar cincuenta dólares. Pero días después, busqué los números premiados y no pude creer mi suerte cuando descubrí que le atiné a los seis números. Hiperventilé tanto que estuve a punto de desmayarme.

Decidí que no le contaría a nadie de mi premio, queriendo evitar la atención de las redes sociales. Incluso con todo ese dinero, me sentía inadecuada. Mi estado financiero no concordaba con mi apariencia.

Así que decidí ahogar mis inseguridades en cirugía cosmética: liposucciones —de abdomen, brazos, piernas, muslos, espalda—, seguido de un aumento de senos, tratamientos faciales y una reducción de aureola. Y cuando eso sanó, seguí con una depilación láser de cuerpo completo y eliminación de estrías. Pasé adolorida casi un año, y una vez que todo había sanado, pensé que un cambio de vestuario era necesario ahora que la mayoría de mi ropa no me quedaba.

Sí comencé a recibir más atención de los hombres. Me di cuenta de que no era fea después de todo, solo gorda. Pero aún me sentía repulsiva sabiendo que había una infinidad de mujeres más lindas que yo. Contacté a docenas de cirujanos plásticos, pero ninguno me ofreció lo que buscaba. Me dijeron que una reconstrucción facial de esa escala no era posible.

Todos me rechazaron, menos uno. La consulta fue meticulosa. Comenzó preguntándome cómo deseaba verme, y se lo dije: ojos más grandes y azules, nariz más pequeña, labios más llenos, pómulos marcados, mandíbula más pequeña… quería verme como una muñeca. Me hizo escoger entre fotografías de referencia e incluso creamos modelos en 3D.

Programó mi cirugía para dentro de un mes. Me sentía aterrada por la idea de que podría morir en la mesa de operaciones. Contacté abogados y tracé testamentos para mi familia. Le rompí el corazón a mi mamá cuando le dije que no me reconocería luego de la cirugía.

La cirugía principal duró quince horas, y fue complementada con varios procedimientos adicionales a lo largo de meses. El dolor era tan intenso que me arrepentí de haber sido tan extremista. Viví en la clínica todo ese tiempo.

Cuando llegó el día de remover mis vendajes, no pude dejar de llorar. Era la chica más hermosa que había visto. Era todo lo deseaba ser, literalmente una persona nueva. Me dieron de alta una semana después.

Mi vida fue increíble luego de la cirugía. Recibía mucha atención de los hombres, y de todos en general. Tuve mi primera cita y mi primer beso. Sí, tuve mi primer beso a los veintidós años.

Me cambié de ciudad poco después de haberme recuperado, para vivir plenamente la fantasía de mi nuevo comienzo.

Una noche, estaba decorando mi habitación en el nuevo apartamento con las noticias de fondo. Era un reportaje sobre un cuerpo decapitado que hallaron en mi antigua ciudad. No le presté atención hasta que dijeron que habían identificado a la víctima y mostraron su fotografía.

Gabriela Márquez. Me dieron su rostro.


  • Bueno yo quiero ser la kylie para cuando la cirugía?

  • Bueno, al fin y al cabo quería un cambio de cuerpa. Yo quiero ser tom cruise 😛

  • Cirugía al extremo, sería un programa muy interesante.

    • El «cirujano» estetico literalmente segun como ella queria verse busco una mujer y le transplanto su cara a ella💀

  • Wow que tipo tan enfermo, ese cirujano psicopata busco una victima, le quito la cara y literalmente se la puso a ella, horror, enterarte que tiene la misma cara de una muerta 😮

    • ¡WOW! ¿En serio? No lo había entendido hasta que leí tu comentario, ¡Me haz abierto los ojos!😒

  • Que pedoooo? Loco psicópataaaa 😱😱😱😱😱

  • Wow!.. Con Barbie y Ken doctores cirujanos se quien tu quieras ser <3
    Me pueden agendar una cita?… T^T obvio no, por ser pobre

  • Bueno, ella consiguió lo que quería y el fue tan extremista de lograrlo.