Nadia despierta y sus ojos se dilatan con terror.

La niña de cuatro años no puede moverse, pues una figura oscura está parada al pie de su cama, zumbando.

Al no poder jalar su sábana por encima de su cabeza, trata de gritar, pero lo único que emite es silencio. El zumbido se hace cada vez más potente mientras la criatura se aproxima con brazos abiertos.

«Voy a llevarte…», le susurra peligrosamente con una voz reverberante.

Nadia vuelve a gritar, pero esta vez funciona. Y cuando se envuelve con la sábana, el zumbido se detiene. Se oye un ruido sordo y la puerta se abre, iluminando el cuarto y anunciando la llegada de su padre.

—¡Nadia! —Kevin se acerca trotando y se arrodilla a un costado de la cama, tomando la mano de su hija—. ¿Estás bien?

—Vino un monstruo —dice Nadia llorando, y se sienta en la cama—. ¡Me quería comer! —Abraza a su padre a un mismo tiempo que Yolande, su madre, llega a la puerta.

—Ya está, solo fue una pesadilla. Los monstruos no existen. ¿Quieres venir a dormir con mami y conmigo?

Nadia mira a Yolande, quien asiente tranquilizadoramente.

—No. Estoy bien. Soy muy grande para eso.

—Por supuesto, osita. Mami y yo estamos aquí si nos necesitas.

—Los quiero mucho.

Nadia sonríe, moqueando, y se acuesta para seguir durmiendo.

Kevin se para, sale por la puerta y regresa a su alcoba con Yolande.

—No deberíamos mentirle —dice su esposa finalmente, poniendo una mano dubitativa en la espalda de Kevin.

Él no dice nada por varios segundos.

—¿Y qué si le dijéramos que ese monstruo era real? O que los fantasmas, los demonios, todo… ¿Qué lograríamos con eso? —Se pone de puntillas para retirar la corona de flores encima del espejo de cuerpo completo, y luego mueve el tótem en el tocador—. Nada más que asustarla. ¿Y qué tipo de padres le hacen eso a sus hijos? Es nuestra responsabilidad mantenerlos a salvo, y a veces tenemos que mentir sobre lo que está ahí afuera para protegerlos —Agarra la llave debajo del tótem y le quita el seguro a uno de los cajones del tocador—. Si tenemos suerte, Nadia creerá la mentira y nunca tendrá que combatir la realidad.

Abre el cajón y saca un machete inscrito con runas.

—¿Cuándo regresarás? —pregunta Yolande.

—Cuando mate al bastardo que se quiere comer a mi hija.

Kevin se da la vuelta y camina a través del espejo.


  • Yo,no le miento a mis hijos es mejor que sepan lo que hay y preparalos para que se defiendan solos,o cobren venganza en casi necesario

  • Amè tanto tú Creepy, me recordó a la vida de un cazador de sombras que renunció a su sangre, renuncia a la capacidad de ser honrado como uno a cambio de proteger a su familia toda la vida y crear una vida como cualquier humano… O bueno lo intentan.

  • Q haga un intercambio con los demonios y de paso los invite a tomar un té con hielo 😂

  • Por los hijos todo … Pero yo tomaría el ejemplo de otra madre y le invito algo de tomar…

  • El Kevin salió a machetear por la noche, si no fuera por lo sobrenatural, juraría que estoy leyendo las crónicas de mi colonia.

  • Orales, está historia tiene variedad. Me gusta 😀