Por la apariencia del apartamento, con sus paredes vacías y cajas esparcidas alrededor, se podría asumir que el hombre acababa de mudarse. La realidad era que había estado viviendo ahí por cinco meses.

Luego de la muerte de su hijo, su matrimonio se había desintegrado casi al instante. Su esposa, quien ahora se encontraba en un estado constante de depresión, pareció haber colapsado inmediatamente después de la pérdida.

El hombre asumió que ella también se culpaba por la muerte de su hijo. La noche que ocurrió, fue él quien encontró el cuerpo, en la habitación del niño, con la pistola de papi. Esa fue la última noche que su esposa le dirigió la palabra.

«¿Te aseguraste de cerrar la caja fuerte?», le preguntó. Y, en su mente, el hombre sabía que lo había hecho. Pero cuando abrió su boca para defenderse, las palabras que pronunció fueron: «No lo recuerdo».

Su convicción de haber escondido la pistola se había perdido en la duda, y nunca pudo explicar con seguridad lo que había pasado. Incluso le dijo lo mismo a la policía: «No lo recuerdo».

Y ahora, cinco meses después, en ese apartamento vacío y gélido, el hombre había decidido que ya no podía vivir con la culpa. Quizá no jaló el gatillo, pero a su criterio, había sido él quien asesinó a su hijo. Así que abrió una de las cajas, solo una, y sacó su pistola.

Sostuvo el cañón del arma a la altura de su sien; sus ojos estaban cerrados y contenía su respiración. Pero escuchó algo que rompió su ensimismamiento:

—Papi…

Exhaló, abrió sus ojos y, parado en el marco de la puerta de la habitación, vio a su hijo. Su terapeuta le había dicho que algo como eso podría suceder, pero se sentía mucho más real de lo que esperaba. Miró a su hijo a los ojos, y en medio del brote de lágrimas, le dijo:

—Lo siento tanto…

—No fue tu culpa —contestó el niño.

Y eso fue todo lo que el hombre necesitaba escuchar. Enseguida, la culpa, el dolor y la tortura personal que había soportado todos esos meses fue retirada.

Cayó de rodillas, sollozando, y dejó el arma en el suelo.

—No fue tu culpa, papi. Mami me disparó.

  • asi que fingió estar en depresión? jajaja que BITCH xD

  • Increiblemente perfecta. Pero se estuvo mucho el niño para decirle a su papa. ¿Sera q su mama descubrio que el niño era un ser malvado? Esa es una pregunta existencial que nunca sera respondida :v

  • Yo creo Que el padre en realidad si se disparó y asi pudo finalmente ver a su hijo.

  • Tal vez si hubiera dicho: «si, si la cerré» se habrían dado cuenta…

  • En shock, por estos finales es que adoro esta página