El señor Rodríguez me miró por encima de sus gafas de lectura. Hizo un gesto para que esperara a que los demás estudiantes salieran, y entonces cerró la puerta.

—Seré breve —comenzó a decir entregándome un fólder—. No puedo aceptar tu tarea.

—¿Por qué? ¿Qué tiene de malo? ¡Me esforcé mucho en ella!

El señor Rodríguez asintió y sonrió.

—Me doy cuenta. En realidad, es una historia bastante sólida, pero me temo que es inapropiada. Te daré tiempo hasta mañana para escribir algo nuevo.

Quise protestar, pero no me dio la oportunidad. O escribía algo nuevo o me reprobaría la tarea. ¡Era un quince por ciento de mi nota!

No podía creer que me estuviera haciendo eso, y encima era uno de mis profesores favoritos. Cuando se la mostré a Javier y Carlos el día anterior, me dijeron que era lo mejor que habían leído. No que ellos fueran los grandes lectores, pero incluso me dijeron que era inspiradora.

Cuando llegué a casa, no sabía si gritar o llorar. ¿Cómo iba a producir otra historia para mañana cuando dediqué semanas en escribir la primera?

Me quedé sentado viendo mi cuaderno; las líneas azules no me ofrecían ninguna idea. Así que empecé a garabatear. De mis garabatos, las palabras fueron tomando forma y, antes de que me diera cuenta, me llovieron las ideas.

Estuve escribiendo hasta tarde y no escuché mi alarma la mañana siguiente. Para cuando había despertado, me di cuenta de que llegaría tarde a la primera clase. Corrí por mi habitación para cambiarme de ropa y salí como bala de la casa, a pesar de que mi destino ya estaba sellado; llegar tarde sin una nota de tus padres era motivo automático de detención.

Mi miedo rápidamente se transformó en confusión cuando vi una masa de patrullas rodeando la escuela. Había estudiantes por todas partes. Algunos estaban llorando, otros estaban malheridos.

Vi al señor Rodríguez corriendo hacia uno de los policías, y entonces me señaló.

El oficial desenfundó su pistola y caminó hacia mí.

Absorbí lentamente lo que estaba pasando, y al fin comprendí por qué a mi profesor no le gustó mi historia. Escribir sobre adolescentes descontentos que planean un tiroteo escolar no fue la mejor idea que pude haber tenido para una historia… especialmente cuando inspira a idiotas como Javier y Carlos.


  • Jajajajajajajajjajajajjajajajajajajajaj c mamo!!

  • Quisiera tener amigos tan fácilmente influenciables….

  • Y así nacieron todos los tiroteos que hubo en EEUU

  • Cuando eres tan buena escritora que tus lectores se meten en la historia y la hacen su realidad

  • Imagino que la idea ya la tenían de antes, dudo mucho que de un día a otro planes un tiroteo, de todas formas, muy buena historia!!

  • Ahora tal ves le culpen por ser autor intelectual del crimen. Pobre chico, extrañará detención :v.

  • Si eran tan bueno para inspirar una masacre. Que de nuevo habrá escrito la noche anterior?