—No quiero que hables con él a menos que yo esté cerca, ¿te queda claro?

—Sí, papá.

—Hablo en serio. Métete la camisa en el pantalón, ya llegó.

La puerta frontal se abrió de golpe y ahí se encontraba el tío Tommy, bañado en sudor por una jornada de trabajo bajo el clima de verano.

—Es una caldera ahí afuera, ¿verdad? —dijo, colocando su mochila en el piso y desatando sus botas—. Te agradezco que me dejes pasar la noche.

—Siempre y cuando te hayas ido por la mañana —respondió mi papá fríamente.

—Por supuesto. Ahora —anunció el tío Tommy, girándose hacia mí y bajando una rodilla—, ¿y mi abrazo? Ha pasado un tiempo desde que te vi.

Di unos pasos hacia él y me incliné. Su abrazo estrecho me hizo sentir incómodo, y se me escapó un quejido ligero.

—¿No sabes que está a cuarenta grados ahí afuera? —me preguntó, jalando mi camisa manga larga.

—Hoy no he salido.

—¿No tienes quehaceres que terminar? —intervino mi papá.

Sabía que esa era mi señal para irme, así que me escabullí hacia mi habitación.

Esa noche, estaba dando vueltas en mi cama sin poder acomodarme, cuando escuché el ruido de pisadas en el pasillo afuera de mi habitación. Después de varios segundos largos de silencio, la puerta se abrió inadvertidamente y entró la silueta oscura de un hombre. Por muchos segundos, no hubo nada más que silencio incesante. Habría creído que lo estaba imaginando todo de no ser por el sonido de una respiración inquieta.

Entonces pude escuchar que se acercaba. La calidez de otra persona en la habitación era desconocida para mí a esas horas de la noche. No estaba preparado para eso. Recé que se fuera, y que incluso regresara por la mañana si debía hacerlo.

Bajó una mano y me tocó. Me volteó sobre mi estómago y me levantó la camisa. Por el rabillo del ojo, pude ver dos cosas: el resplandor pálido de una linterna de bolsillo, y los ojos del tío Tommy estudiando mi piel desnuda. Sus dedos rugosos me recorrían la espalda. Súbitamente, se levantó, caminó hacia la puerta de la habitación y se fue. Seguí tratando de quedarme dormido, y al final pude hacerlo.

Él se había ido para cuando desperté.

Al mediodía, el teléfono timbró cuando mi papá no estaba en la casa.

—¿Aló?

—Hola, chico.

—¿Tío Tommy?

—Sí. ¿Está tu papá?

—No, señor. Salió a la tienda.

—Bien —dijo, sonando un tanto nervioso, e hizo una pausa—. Te llamo por lo de anoche. No sé si estabas despierto o…

—Estaba despierto.

—Bueno, entonces iré directo al grano. Te quiero preguntar algo y necesito que seas sincero conmigo. ¿Puedes hacerlo?

—Sí señor.

—¿Quién te ha hecho todos esos moretones?

  • Que buena historia, me mantuvo muy intrigada esperando saber a qué hora el tío abusaria de el, pensé que hiba a ir a la casa ya que el papá no estába.

  • ¡Dale una madriza a ese abusivo, tío Tommy! 😤

  • al parecer todos pensamos lo mismo jajaja baia baia, siempre esperamos josheo :v

  • Estoy tan acostumbrada al Josheo que esperé lo peor.

  • Me encantan estos creepypastas. Todo el plot twist, no salgo de mi asombro, pobrecito el protagonista u.u

  • Por el título pensé que era pedofilia, pero sería muy obvio y así no es está página, luego creí que el que lo tocó sería el papá, aprovechando que estaba el tío para al fin hacer lo que estuvo aguantando tanto, pero el final, si que no lo vi venir.