Nadie lo notó cuando el bus escolar bajó por Brownsville Lane. De haberlo hecho, quizá se habrían preguntado por qué, pues nadie vive por esa vía, ciertamente ningún niño.

Pero nadie lo notó, así que el bus traqueteó por la superficie arrugada del camino. Muy pocos de los niños a bordo estaban preocupados. Se subían al bus todos los días, era seguro y predecible, y si había algún cambio de ruta, entonces seguramente fue hecho bajo el ojo vigilante de un adulto.

Una chica en el medio del bus estaba sentaba sola, mirando con ojos amplios el panorama cambiante a su alrededor. El bus continuó bajando por el camino de tierra, los árboles se hacían más densos a medida que el cielo desaparecía de la vista. Dentro de poco, el bus estaba envuelto en una oscuridad casi total y los niños comenzaron a sospechar.

Un niño vitoreó con nerviosismo, sin entender que las abejas que zumbaban en su estómago eran miedo y no emoción. El resto de los niños siguieron su ejemplo, animados por la alegría inherente de no ir a la escuela. Un parloteo ansioso llenó el bus hasta que la niña del centro finalmente se dirigió, tímida y vacilante, hacia el frente. El conductor miraba adelante, navegando el camino cada vez más estrecho que el bus delineaba.

—Disculpe —dijo con una voz apenas más audible que un murmullo—, ¿adónde vamos?

El conductor no respondió, así que le jaló la manga de la camisa.

—Disculpe, señor, tenemos que ir a la escuela.

El conductor pisó el freno, silenciando las conversaciones superpuestas en la parte trasera del bus. Sin palabras, todavía mirando hacia adelante, abrió la puerta para la niña. Ella tragó saliva y salió al aire húmedo de la media mañana. Sus pies apenas habían tocado el suelo cuando el bus se alejó con un rugido, dejándola sola en el camino de tierra. Los ojos que la miraron desde la ventana trasera estaban atemorizados, habiendo perdido su atrevimiento previo.

La chica los miró hasta que el bus se perdió de vista, y contempló el largo, largo trayecto de vuelta al pueblo.

  • Bien pensado por el conductor: bajarla antes de que comeinze con el terrible «ya llegamos?»
    «Ya casi llegamos?»

  • Ay no, qué pasará con los niños… y la niña?! No puedo con esto

  • La niña estaba como: «adiós popo»

  • Como cuando ser una ñoña que sigue las reglas te salva de un final incierto.

  • Lo más triste es que si vuelve a pasar otra vez nadie lo notaria

  • Me dejo con mas preguntas que respuestas

  • ¿Entonces la niña se salvó o…?

  • Mi imaginación empezó a volar con ese final…

  • Las nenas siempre nos salvamos porque preguntamos todo, el conductor la bajó por pesada jaja

  • Si no dejaba un testigo no tenía caso el secuestro de los demás niños…

  • No lo puedo creer, está si me dejó con intriga :0

  • Me identifico con la niña, siempre sospecho cuando algo va mal y reclamo

  • Y luego llego Jeeper creeper y se los comio a todos , menos a ella…