—¡Quinientas personas esta noche! ¡No la caguen! —grita Nicolás mientras afino mi guitarra en el camerino. Le respondería, pero ya está inhalando sobre los platillos de Cris.

Eran setecientas personas. No que a Nico le importara un comino, pues no involucraba polvo boliviano ni chicas en los bastidores. No tiene idea de cuántas presentaciones tenemos programadas, y se ha olvidado del nombre de las ciudades doce veces en el escenario.

Cris, sentado en el sofá, rueda los ojos. Toby deja de tocar escalas en su bajo para lanzarle una mirada todavía más volátil a nuestro vocalista, quien se frota la nariz frenéticamente antes de salir trotando de la habitación, dejando un rastro de profanidades y ego.

—¡Joder, me metería lo que fuera! ¡Queroseno, veneno para ratas, pinche asfalto derretido!

No dudo que la lista haya continuado mientras corría por el pasillo.

—Si vuelve a patear mi batería en el escenario una puta vez más… —comenzó a decir Cris, antes de que Toby hablara por encima de él.

—¿Lo vieron anoche? Me empujó durante la parte instrumental de Amante de ocaso. Me toca un solo de bajo cada noche, ¡déjame tenerlo, joder! No sé cómo haces tú para soportarlo, Pedro.

—Solo agacho la cabeza y le doy a los fans lo que quieren. —Me encojo de hombros.

Es una verdad a medias. Nos quedan tres funciones más, y honestamente, con la cantidad de coca que Nico está consumiendo, al final la naturaleza seguirá su curso.

Veinte minutos después, estamos en el escenario.

Nico avanza a tropezones y le grita a la audiencia:

—¡Valencia! ¡Es 1988, son las diez de la noche, pongámonos nocivos!

A la mitad del espectáculo, llegamos a la parte donde Nico presenta a la banda, lo cual siempre repudio.

—¡En la batería…! —Nico se voltea hacia Cris—. ¡La máquina maldita, Cris Cristal!

Cris le sonríe a la audiencia y redobla sus tambores.

—¡En el bajo! ¡Los dedos más pesados de la industria, Toby Turbo!

Toby también le da una sonrisa genuina a la audiencia, y recorre sus dedos por el mástil del bajo.

—¡En la guitarra! ¡Lo conocen, lo adoran, Pedro Pirotecnia!

Hago la demostración obligatoria para la audiencia, y guiño un ojo. Odio ese puto apodo.

Nico corre hacia enfrente.

—¡Y yo! ¡Por quien vinieron, Nico Nocivooooo!

Y con eso, se desploma y empieza a convulsionar en el escenario.

Parece un acto, hasta que se agarra el pecho y un chorro de sangre se cuela por sus dientes apretados y nariz, todo reflejado en la pantalla gigante por encima del escenario.

La audiencia entra en pánico. El personal de seguridad comienza a evacuar el teatro.

Más sangre corre por el rostro sudoroso de Nico mientras sus ojos pierden su brillo.

Otra estrella de rock que muere por sobredosis.

Culparán a los narcotraficantes.

Culparán al rock and roll.

Pero a mí no.


  • Es culpa de la musica xd creo que ha visto mucho footloose xd

  • ¿Por qué los narcotraficantes tienen la culpa de todo? :v

  • Oh si, aspirar veneno para ratas por fin hizo que su ego se callara, bien pedro!

  • Es lo que malo de ser el vocalista, nadie te quiere.

  • Polvo Boliviano. Vaya reputacion de Bolivia. Estaba super Pedro Pirotecnia.

  • Aunque ya no sé ni que hacer,
    tu eres a quien quiero tener.
    Por eso te digo que tu eres para mi.
    Chica de mis sueños

    Creo que solo los fans viejos de Detective Conan habremos pensado en ese capítulo.

  • Me metería lo que sea!!!! Veneno para ratas……
    Vualá a la estrella lo que pida….

  • Muerio inalando y haciendo lo q más quería.. bien x el
    Jajaja