—No los mataremos —prometió el cacique en la entrada de la ciudadela—. Los tenemos completamente rodeados y hay cientos de maneras en las que podríamos destruirlos. Podemos envenenar sus pozos, lanzarles cadáveres infectados, quemarlos vivos, pero no haremos nada de eso. No, queremos que se maten entre ustedes.

—¿Y por qué haríamos tal cosa? —escupió el mensajero del rey—. Cualquiera de nosotros preferiría morir luchando.

—Ah, si solo todos fueran tan valientes. Dime, mensajero, si le diera a tu familia la oportunidad de sobrevivir, y solo a tu familia, ¿la tomarías?

El mensajero titubeó. Tenía una bebé en casa, y preferiría morir antes que permitir que cayera en manos enemigas. Pero dada la situación, cualquier resultado era completamente posible.

El cacique sonrió.

—Vete y trae a tu familia. Le diré a mi ejército que te deje pasar. Francamente, no hay nada que puedas perder. Incluso si estoy mintiendo, morirás de todas formas.

—El rey les ordenó a los soldados que mantuvieran cerradas las puertas del muro, sin importar qué —comentó el mensajero débilmente—. No hay manera de que pueda salir una vez haya regresado.

El cacique rio.

—Yo me ocuparé de eso.

En tanto el caballo del mensajero galopaba a través de las puertas, el cacique se llevó el cuerno de batalla a su boca.

—Ciudadanos de Pentejol —bramó—, durante la siguiente hora, les otorgaré la oportunidad de sobrevivir. Abandonen la ciudadela, traspasen las puertas del muro y preséntense ante a mí. Si lo hacen, no los lastimaré. Sin embargo, al resto de ustedes les prometo que los ejecutaré personalmente, usándolos como el alimento de los perros.

Un bombardeo de insultos fue proferido desde detrás de los muros; voces ahogándose entre sí en un intento desesperado por ser escuchadas. El cacique sonrió de nuevo.

—Solo le extenderé mi generosidad a las primeras cien personas. Les quedan 58 minutos. Buena suerte.

Hubo un momento de silencio, y entonces se escuchó la colisión de metal desde detrás de las puertas del muro.

  • Se ve que es un buen estratega y que sabe manipular la mente humana, disfrazar su plan despiadado por generosidad es una buena jugada. 😉😉😉
    Mientras tanto el cacique comiéndose un racimo de uvas. 🍇

  • Y a los sobrevivientes a juzgarlos y sentenciarlos a muerte por asesinos.

  • Oh si, crearé mi propio hunger games :p

  • La ley del mas fuerte, minimo alguien tiene esperanzas.
    De tener 0% de vivir a un 1%, creo que ni hablar.

  • Me identifique jajajaja pues tengo tres hijos y solo dejo un dulce o una paleta en la nevera y pues ya sabrán lo que sigue

  • Y así, consigues que se maten entre ellos sin el menor esfuerzo.