—Novecientos once, ¿cuál es su emergencia?

Titubeé en el teléfono, de pronto sintiéndome retraída. Nunca había llamado al novecientos once, y hablar con personas nuevas siempre me ponía ansiosa. Deseé que Tom estuviera ahí… pero, claro, esa era la razón por la que llamaba. Respiré hondo, me aclaré la garganta y respondí.

—Hola, eh… Mi nombre es Terry Miller y me gustaría reportar a una persona desaparecida. Tom Smith.

—¿Y desde hace cuánto…? Disculpa, ¿cuál fue el nombre?

—Tom Smith.

—No, no… Quiero decir, ¿cuál dijiste que era tu nombre?

Suspiré impacientemente.

—Terry Miller. Tom no ha estado en casa por más de doce horas. Quizá eso no parezca mucho, pero es mucho para él. Nunca se va por tanto tiempo sin decirme cuándo regresará. Así que si solo pudiera…

—Señorita Miller, ¿nos podría dar su dirección?

Hice una pausa; la incertidumbre se empezó a colar.

—¿Por qué quieren saber mi dirección?

—Señorita Miller, ¿sabe en dónde se encuentra?

Encubrí mi vergüenza con algo de bravata.

—En mi casa, obviamente.

—¿Y qué dirección tiene?

Perdí la paciencia.

—No sé, ¡¿está bien?! ¡¿Por qué importa?! Miren, solo encuentren a Tom para que sepa que va a estar bien, ¿entendieron?

—Por favor, díganos en dónde está. Sus padres están muy preocupados, vamos a encontrarl-

En ese momento, Tom entró. Se me escapó un suspiro de alivio y colgué el teléfono justo cuando se asomó.

Su rostro se puso rojo, pero no me importó.

—¿Qué mierda estás haciendo? ¿Cómo llegaste aquí arriba?

Le sonreí alegremente.

—Tom, ahí estás. ¡Me sentí tan preocupada cuando no volviste a casa! ¡Pensé que te había pasado algo! Dejaste la puerta del sótano abierta. Nunca dejas la puerta abierta. ¿Todo está bien?

Tom cerró sus ojos y respiró hondo.

—¿Le dijiste a la policía en dónde estamos?

—No. Solo les pedí que te encontraran. ¿Tú hablaste con ellos?

Hizo una pausa por un momento, y luego abrió sus ojos y me sonrió.

—No, pero me aseguraré de decirles que me encuentro a salvo y que no se tienen que preocupar.

Le sonreí ampliamente mientras él tomaba mis manos esposadas y las juntaba con las suyas, deslizando sus pulgares por el metal. Siempre hace eso cuando se pone dulce. Al principio no me gustaba, pero ahora lo adoro. Ahora adoro muchas cosas de Tom.

—Vamos, cariño. Hay que regresarte abajo.

—Sí señor —dije felizmente mientras me escoltaba hacia el sótano.

  • A lo mejor su secuestrador estaba bien bueno y por eso decidio quedarse y ahora le encanta ser su esclava 😮

  • Todos hablan del síndrome de Estocolmo pero nadie le presta atención a la operadora, me imaginé todo el alboroto causado por la llamada en la central y como empezarían a investigar más a fondo…. lo siento, mi imaginación vuela.

  • El amor más hermoso

  • Lo admito tuve que leerla dos veces para entenderle ?

  • When te preocupes por tu secuestrador

  • Creo que es el primer creepy que he leído de estocolmo que narra desde dentro de la persona afectada, además de dar un giro bastante interesante. ¡Me encantó!

  • al parecer no le gustaba su vida como para ser mejor vivir con su secuestrador que otra cosa, nice <3

  • Dios, me dio ganas de escribir una historia con esto; Esto es exactamente lo que le pasan a las personas que desarrollan el síndrome de estocolmo.

  • Amor de sotano , amor heterosexual :v

  • Ese momento en el que la secuestrada se preocupa por su secuestrador

  • Quieto creer que la chica está fingiendo amarlo y no tiene sindrome de estocolmo xd

  • Genial! Lo supe desde el principio.

  • ¿Cuanto tiempo debes estar encerrado y condicionado para llegar a este punto?

  • ¿síndrome de Estocolmo? Nahhh… me olvidé que me escapé de casa y sin querer di mi nombre

  • When te secuestran, but te da igual porque te enamoras :v

  • En serio esta loca esta chica, que es lo que pasará por su mente