Es una locura que simplemente nos deshagamos de nuestros muertos. No me entra en la cabeza. O sea, nadie se opone a las donaciones científicas o la recolección de órganos, pero ¿por qué son esos los únicos usos aceptables? No todos somos científicos.

Nuestros cuerpos sirven para mucho más.

Primero que nada, la carne. Admito que no es wagyu, pero es cien por ciento viable, y en las manos de un chef medio decente puede ser bastante sabrosa. Como cerdo, casi. Es una carne magra, dependiendo de la persona, con un alto contenido de proteína. Incluso la carne anciana, aunque fibrosa, sigue siendo comestible, y si no es lo tuyo la puedes usar como señuelo para caza. Los países en vías de desarrollo se beneficiarían particularmente de utilizarla, al menos como alimento para el ganado.

Luego viene la piel, la cual tiene muchos, muchos usos prácticos cuando se curte. Portadas de libro, chaquetas de cuero, pantallas para lámparas, sombreros, tú eliges. Es muy maleable, para nada gruesa o rígida como lo que se obtiene de otros animales, y créeme cuando te digo que solo un experto podría ver la diferencia entre un cinturón de cuero de vaca y otro hecho con cuero humano. Podrías estar usando uno ahora mismo y ni siquiera saberlo. Mierda, ¡hasta podrías presumirlo! ¡Es exótico!

Ahora, los huesos, eso es lo mejor para mí. La carne se puede pudrir y volverse inútil, o peor, peligrosa para el consumo, así que necesitaríamos muchas regulaciones y qué sé yo. Lo reconozco. ¡Pero los huesos permanecen viables por cientos de años! ¡Y los tenemos en todas partes! Puedes crear todo tipo de herramientas con ellos, desde cuchillos hasta puntas de flechas y utensilios para comer, y los huesos de los dedos son del tamaño perfecto para joyería y baratijas. Nuestros huesos se pueden esculpir casi tan bellamente como el marfil. ¡Es ridículo! Gente, ¡podríamos hacer una mella en el comercio de marfil! Pero no, somos muy cobardes como para reexaminar normas sociales que pastores analfabetos sugirieron hace mil años.

El hecho de que las personas entierren cuerpos perfectamente buenos, o peor, que los reduzcan a cenizas, es demasiado derrochador para una sociedad cada vez más ecologista. Reciclamos todo lo demás, ¿por qué no a nosotros mismos?

En mi opinión, es una locura que simplemente nos deshagamos de todo, cuando aprovechar cuerpos fallecidos es algo completamente pragmático.

Uno pensaría que cualquiera con una mente racional lo entendería. Que sería evidente para al menos una de cada doce personas.

Pero lamentablemente el jurado no lo vio así.